09 d’abril, 2008

Spanking i literatura (III)

Aquesta setmana tenim una nova entrega de "spanking i literatura", de la mà del nostre col·laborador Ton.
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“Ardeurs précoces” (1992).
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El llibre que us vull comentar avui és una obra moderna, ambientada en una actualitat molt propera, el dia a dia d’una petita població de la veïna França.

Dues noies adolescents, el germà gran d’una d’elles i la seva xicota, completen, només amb algun altre extra, l’exigu repartiment dels diversos quadres que ens va presentant l’acció. Aquests quadres, on el spanking hi és gairebé tothora present, ens són oferts amb gran profusió de detalls. Són escenes força extenses, durant les que llurs diferents protagonistes arriben normalment a obtenir un gran plaer, tant si són els qui donen com els qui reben les patacades. Val a dir que l’autor no va pretendre arribar a cap alta cota de nivell literari, que la finalitat última del llibre sempre va ser la del pur divertiment eròtic. Fent ús d’un terme que no sé si s’haurà fet servir mai anteriorment, jo qualificaria aquest peça com una obra d’erotisme pragmàtic amb ferma voluntat masturbatòria..

Publicada el 1992 per GECEP Editions Gérard de Villiers en la seva versió original en francès, l’edició que ens ha arribat d’aquests “Ardeurs précoces” de l’autor Matthieu Delcourt ha estat la que l’any 1994 Ediciones Martínez Roca S.A. va incloure en la seva col.lecció “Selecciones eróticas Sileno” amb el modificat títol de “Castigos voluptuosos”. La traducció va còrrer a càrrec de Teresa Clavel. Aquesta editorial ens ha fet arribar altres peces literàries, tant o més interessants que la que avui us presento, que ja anirem comentant en el futur.

Atesa la llarga extensió dels paràgrafs que he triat per tal d’il.lustrar aquesta entrada, només n’incloc un parell, però, tal com podreu verificar, són molt substanciosos.


"Jacques, con la respiración entrecortada, la mirada ardiente y la verga contraída, saltaba sobre su provocadora presa. Pero siempre llegaba demasiado tarde.

A continuación, Josette, en la que despertaba una confusa propensión al masoquismo, empleó todas sus artes para instigar a Jacques a prometerle una azotaina.

-¡Ya verás como te pille!- dijo por fin el joven con voz sorda y trémula. ¡Te daré una tunda que te dejará el trasero tan caliente, que entonces sí tendrás una razón de peso para no llevar bragas durante varios días!

-¡Oooh! ¡Qué malo! –repuso la muchacha en un tono falsamente festivo, pues la perspectiva de recibir una azotaina la inflamaba profundamente, le apasionaba tanto como la de hacer el amor.

Incluso había llegado a desear tan intensamente este complemento, que puso fin de inmediato a sus escapadas. Sin embargo, para hacerle creer a su amante que no se trataba de una rendición, sino que no podía seguir esquivándole a causa de un accidente, fingió tropezar con la alfombra y caer boca abajo en la cama de forma involuntaria.

En dos zancadas, Jacques se abalanzó sobre ella. Josette empezó a pedir clemencia, debatiéndose enloquecidamente entre el sólido arco del brazo que acababa de aprisionarle la cintura.

Interpretando la comedia de la niña que niega la evidencia de sus desdichas, Josette se revuelca, patalea, mueve las piernas en todos los sentidos, mientras que el azotador, inclinado sobre sus lomos marfileños, saltarines y bamboleantes, da palmadas tan severas como numerosas en las repletas redondeces para imponer, por decirlo de algún modo, disciplina…

Josette se queja de semejante tratamiento, pero se queja de tal modo que es evidente que la tunda, más que afectarle, la colma de dicha. Entre dos resoplidos o sollozos ficticios, exclama:

-¡Pare! ¡Pare, señor profesor…! ¡No me pegue más! ¡Escuece! ¡Mi pobre trasero está ardiendo…! ¡Me chivaré! ¡Le contaré a mi mamá que me ha bajado las bragas para pegarme en el culo…! ¡No tiene ningún derecho! ¡AY! ¡AY…! ¡Basta! ¡BASTA, POR FAVOR…! ¡Oh, no! ¡ESO NO!

*****

“El tono empleado por la muchacha desagradó a Jacques. Éste se acercó a ella, le rodeó el torso con un brazo, asió con fuerza una de las dos magníficas peras y, propinándole en el trasero, por debajo de la falda, unos azotes secos, anunció con severidad:

-Por haberme contestado de un modo tan impertinente, ¡te daré una buena zurra!

Josette, a quien le gustaba ser domada por su amante, en lugar de rebelarse contra el humillante castigo, balbuceó, estremecida de emoción:

-¡Oh, sí, Jacques! ¡Una azotaina! Propíname una azotaina… Gratifica mis nalgas completamente desnudas de niña mala con una buena tunda…

La mano de Jacques, que seguía dando cachetes, se deslizó por el centro de la grupa, se insertó entre los muslos y, alojando en su hueco el oblongo promontorio vaginal, levantó un poco del suelo el cuerpo de Josette. Al recibir la caricia en lo más íntimo de su persona, la joven soltó una risa nerviosa y se estremeció. Casi transportada, no dejó de maullar hasta que Jacques, tras haber cerrado la puerta de su habitación empujándola con un pie y haber levantado a Josette, la arrojó boca abajo en la cama.

Colocando una rodilla sobre los riñones de su amante, sacó del bolsillo un cordón que utilizó de inmediato para atar juntas las débiles muñecas.

Entonces, pataleando y retorciéndose como una serpiente, Josette, súbitamente alarmada, preguntó:

-¿Por qué me atas las manos?

-Para que no se interpongan entre mis azotes y tu trasero cuando entre en acción…

-¡Pero la última vez dejé que me pegaras!

-Sí, pero en esta ocasión no será una azotaina para tomársela a risa, pequeña. ¡Voy a propinarte una tunda en toda regla! Te dejaré el culo tan escocido que, con faldita plisada o sin ella, haga o no un vendaval, te resultaré imposible ponerte las bragas para salir de esta casa.

-¡Oh! –fue todo los que la pobrecilla pudo decir.

Ya no sabía si aún deseaba sufrir el castigo o si, temiéndolo ahora, prefería rechazarlo. De todas formas, era demasiado tarde. Presentía que su amante estaba decidido a darle la zurra con el mayor rigor y que intentar hacerle cambiar de opinión sería gastar saliva en balde.

No obstante, hizo una tentativa para que Jacques se moderase.

-Cariño –gimió con un hilo de voz-, no pegarás demasiado fuerte, ¿verdad?

Él, palmeando violentamente el trasero por encima de la falda, que todavía lo cubría, respondió en tono seco:

-¡Haré lo que me parezca mejor!


Ufff!! No us ha agafat una mica de calor, gent que estimeu el spanking? Doncs animeu-vos i intenteu llegir l’obra sencera. No crec que us costi massa trobar-la perquè l’edició és bastant recent i el preu de totes les peces que varen formar aquesta col.lecció de butxaca eren força assequibles. Ja em direu què us ha semblat!!!
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2 comentaris:

Spanker BCN ha dit...

Benvolgut Ton,

Moltes gràcies per aquesta nova aportació que dóna a conèixer la literatura spank! Realment donen ganes de llegir el llibre sencer. (Gràcies també sien dades a Spankee.bcn per la cura en la transcripció del text.)

Aviat arribarà el dia de Sant Jordi! I com que tradicionalment en aquesta diada a Catalunya els amics i els amants (també els spanks, suposo) s'intercanvien roses i llibres, què millor que tenir aquests suggeriments de llibres de la nostra temàtica, com a idea de regal.

Continua, si us plau, amb nous resums. Animem a altres lectors a donar a conèixer les seves lectures preferides en aquest camp.

Fins ara,

Fer ha dit...

Es d'agraïr aquesta nova secció literària!